Ordesa · Cola de Caballo
Ordesa se descubre por etapas: el bosque junto al río Arazas conduce a las cascadas y después se abre hacia las praderas de Soaso y la Cola de Caballo.
Lagos, circos glaciares y senderos sobre los valles. Elige país y esfuerzo, y descubre la variante concreta de cada recorrido.
Ordesa se descubre por etapas: el bosque junto al río Arazas conduce a las cascadas y después se abre hacia las praderas de Soaso y la Cola de Caballo.
En Sant Maurici, el agua y la silueta de Els Encantats ofrecen una entrada memorable a la alta montaña.
El sector occidental de Aigüestortes combina agua tranquila con montañas que aparecen poco a poco.
Aiguallut permite acercarse a un paisaje de grandes montañas sin convertir la jornada en una ascensión a una cumbre.
Los ibones de Anayet guardan su mejor sorpresa para el momento en que la subida desemboca en la meseta.
Núria encaja en una jornada en la que apetece estar entre altas montañas sin decidir de antemano una gran caminata.
Irati muestra una cara distinta de los Pirineos: el bosque toma el protagonismo que en otras zonas tienen las cumbres.
Escarpinosa destaca por una combinación poco habitual: un lago de montaña con pinos muy cerca del agua.
Gavarnie es uno de esos paisajes cuya escala se entiende mejor caminando que mirando una fotografía.
El lago de Gaube concentra en una excursión relativamente corta el paso del bosque a un paisaje abierto de montaña.
Néouvielle es una buena elección para pasar el día entre lagos, granito y pinos de montaña.
Les Bouillouses permite organizar una jornada de lagos sin convertir el Carlit en una cumbre obligatoria.
El lago de Oô tiene una composición muy clara: tras una subida por el bosque, el agua y una gran cascada ocupan la escena.
Ayous encaja con quien sueña con ver el Midi d’Ossau reflejado en un lago y está dispuesto a dedicarle una jornada.
Estaubé resulta atractivo si prefieres entrar en un valle pastoral amplio antes que acercarte a una pared vertical.
Tristaina ofrece una buena primera aproximación a los lagos de Andorra: tres masas de agua se escalonan dentro de un circo abierto.
Juclar merece elegirse por el cambio entre la acogedora Vall d’Incles y un paisaje de lagos más mineral.
Pessons ofrece una jornada de granito y lagos encadenados en alta montaña.
Sorteny merece elegirse para observar la naturaleza de cerca: además de las cumbres importan las plantas, las riberas y el bosque.
Madriu resulta atractivo porque el paisaje de montaña conserva huellas de la vida del valle.